Introducción
El título se deriva del personaje principal y autor del libro. El significado de su nombre, «salvación», es el mismo de Josué (cp. Nm 13.8, 16) y Jesús (Mt 1.21). Oseas es el primero de los doce profetas menores. «Menor» se refiere a la brevedad de las profecías en comparación con la longitud de las obras de Isaías, Jeremías y Ezequiel. El libro de Oseas es la única fuente de información acerca del autor. Poco se conoce de él, posiblemente fue oriundo del reino del norte de Israel a pesar de haberse dirigido en su mensaje tanto al reino del norte como al reino del sur.
Oseas comenzó su ministerio a Israel (también llamado Efraín, de acuerdo a su tribu más grande) durante los días finales de Jeroboam II, bajo cuya guía Israel estaba disfrutando tanto de paz política y prosperidad material, como también de corrupción moral y bancarrota espiritual. No obstante, después de la muerte de Jeroboam II (753 A.C.), la anarquía prevaleció e Israel declinó rápidamente. Hasta su derrocamiento por parte de Asiria veinte años más tarde, cuatro de los seis reyes de Israel fueron asesinados por sus sucesores. Profetizando durante los días que rodearon a la caída de Samaria, Oseas se enfoca en la desviación moral de Israel (cp. el libro de Amós) y su rompimiento de la relación de pacto con el Señor, anunciando que el juicio es inminente. Las circunstancias no estaban mucho mejor en el reino del sur. Usurpando la función sacerdotal, Uzías había sidoazotado por la lepra (2 Cr 26.16–21); Jotam toleró las prácticas idólatras, abriendo el camino para que Acaz alentarala adoración de Baal (2 Cr 27.1—28.4). El avivamiento de Ezequías únicamente sirvió para reducir la aceleración de Judá hacia un destino similar al de su hermana del norte. Reyes débiles en ambos lados de la frontera repetidamente buscaron alianzas con sus vecinos paganos (7.11; cp. 2 R 15.19; 16.7) en lugar de buscar la ayuda del Señor.
El tema de Oseas es el amor leal de Dios por su pueblo del pacto, Israel, a pesar de su idolatría. De esta manera Oseas ha sido llamado el San Juan (el apóstol del amor) del Antiguo Testamento. El verdadero amor del Señor por su pueblo no tiene fin y no tolerará rival alguno. El mensaje de Oseas contiene mucha condenación, tanto nacional como individual, pero al mismo tiempo, él retrata incisivamente el amor de Dios hacia su pueblo con emoción ferviente. Oseas fue instruido por Dios a casarse con cierta mujer y experimentar con ella una vida doméstica, la cual era una dramatización del pecado y la infidelidad de Israel. La vida matrimonial de Oseas y su esposa, Gomer, proveen la rica metáfora que aclara los temas del libro: pecado, juicio y amor perdonador.
El amor eterno de Dios por su pueblo
1- El pecado de Israel: La idolatría y el adulterio espiritual
Dios fue un esposo fiel para Israel, eligió a su pueblo y lo sacó de la esclavitud en Egipto, hizo un pacto con ellos en el Sinaí, si Israel le obedecía y guardaba sus mandamientos el sería su Dios y ellos serían su pueblo. Los guió a la tierra prometida y les entregó una tierra donde fluía leche y miel, una tierra especial y maravillosa para que disfrutaran de ella, le adorara y fuera una bendición para las demás naciones. Sin embargo, el pueblo de Israel comenzó a vivir una vida de idolatría y pecado, adorando a otros dioses y dándole la espalda a Jehová, Israel cometió adulterio espiritual. Dios pudo ponerle fin a su pacto con Israel, pero en su lugar decidió renovar ese pacto debido a su amor, compasión y fidelidad por su pueblo.
Descripción del pecado de Israel:
Israel no conocía a Jehová 4:2;6
Israel no conocía de manera íntima y cercana a Jehová, el pueblo ignoraba sus mandamientos, los sacerdotes no enseñaban la ley de Dios, el pueblo carecía de conocimiento y como resultado pereció. La palabra hebrea hace alusión a un conocimiento íntimo y personal. Sin embargo, Israel está bien lejos de esta realidad, el pueblo de Dios ignoraba sus mandamientos y despreciaba su ley; Israel no tenía un conocimiento relacional ni cercano de la persona de Dios. Dios amaba a su pueblo y quería que este lo amara y viviera en intimidad con Él, pero su pueblo se negaba a conocerlo.
La hipocresía en la adoración de Israel 4:3-4 6:4
La vida social de Israel estaba marcada por el caos, la violencia y la injusticia. Su vida espiritual era un caudal de desobediencia constante a los mandamientos de Dios, “…no hay fidelidad ni bondad, haces votos y los rompes, matas robas y cometes adulterio, hay violencia en todas partes, un asesinato tras otro.” Sin embargo, la nación presentaba sacrificios y ofrendadas a Jehová y esperaban que Dios las aceptara y les diera su bendición, la esposa adúltera se acercaba a su marido y pretendía que siempre le había sido fiel.
Confianza en otras naciones en lugar de Dios 5:13
En lugar de confiar en Dios para protegerlos y cuidarlos como nación, algo que Dios siempre había hecho, ellos confiaron en sus alianzas políticas con Asiria y Egipto para tener seguridad y protección.
La idolatría, el adulterio espiritual con otros dioses 2:5;8 4:12
Como una prostituía tenía amantes que cubrían sus necesidades económicas, de la misma manera Israel se había prostituido con otros dioses asumiendo que eran ellos quienes cubrían sus necesidades. Dios había bendecido abundantemente a Israel con toda clase de bienes, pero Israel no reconoció a Dios como la fuente de su bienestar, sino que adoraron a otros dioses, le atribuyeron sus bendiciones y le entregaron todo lo que Dios les había dado.
En los capítulos 12 y 13 Oseas hace un recuento de la historia de Israel para recalcar como desde sus inicios habían desobedecido a Dios y le habían sido infiel. En los tiempos de Oseas nada había cambiado, Israel continuaba desobedeciendo a Dios y en nuestros tiempos la realidad sigue siendo la desobediencia y el pecado humano, nuestra naturaleza pecaminosa nos lleva a la desobediencia y la infidelidad.
Algunos sólo conocen de Dios, saben quien es, conocen sus atributos, conocen las historias de la Biblia, pero en realidad no conocen al Dios de la Biblia, no le conocen de manera personal, no tienen una relación personal e íntima con nuestro creador. Otros al igual que Israel viven una vida de adoración superficial caracterizada por la misma hipocresía que reinaba en Israel, pasan la semana lejos de Dios, obedeciendo sus propios deseos, dándole lugar a sus pasiones y disfrutando de su vida y luego vienen en domingo a la iglesia a presentar su ofrenda de adoración a Dios como si nada estuviera pasando y esperan que Dios la reciba y la acepte. Quizás, algunos confían en otras “naciones” creyendo que sus vidas están en manos de su trabajo, sus riquezas, sus conocimientos o laboriosidad, sus relaciones, sus estudios, su astucia o en cualquier otra cosa parte de Dios y que eso va a traer bienestar y felicidad. Por último, muchos viven en constante adulterio espiritual, poniendo en el primer lugar de sus vidas sus sueños o necesidades más importantes, a diario levanta altares a otros dioses y creen que son ellos quienes pueden darles felicidad, sentido y propósito a sus vidas, le agradecen por lo que tienen y han logrado cuando en realidad se alejan del único que puede darles verdadero sentido y propósito a sus vidas.
Tu nos hiciste para ti, y nuestros corazones no descansarán tranquilos hasta que descansen en ti. Agustín de Hipona
2- La advertencia del juicio y la condenación de Israel
El pecado de Israel era manifiesto y había sido expuesto por Dios mismo, así como toda la ciudad conocía la infidelidad de Gomer, su traición y humillación a Oseas, el pecado de Israel había sido expuesto de forma pública. Las acciones de Golmer no pasaron desapercibidas, sino que trajeron consecuencias para su vida, su matrimonio y sus hijos, la humillación, la esclavitud y la inestabilidad familiar fueron algunos de los resultados de su maldad; de la misma manera el pecado de Israel iba a traer nefastas consecuencias para la nación y para cada individuo, Dios nos sólo les advirtió del juicio que vendría sobre ellos, sino que decretó las consecuencias y el castigo de su adulterio e infidelidad.
Dios había levantado profetas para advertir a su pueblo de las consecuencias que sufrirían si continuaban en sus pecados, una y otra ves los llamo al arrepentimiento. Sin embargo, al igual que Gomer prefirieron a otros amantes antes que a Dios y fueron entregados a la humillación pública y el destierro.
El juicio sobre Israel 8:14; 9:17
Israel sería desechado por causa de su adulterio. La paz llegaría a su fin y serían destruidos en la guerra por aquellas naciones en las cuales habían puesto su confianza. La nación sería expulsada de la tierra prometida, vagarían sin rumbo y serían condenados al exilio. Todas las bendiciones prometidas en el pacto hecho en el Monte Sinaí serian quitadas de sus vidas, la gloria de Israel como nación llegaría a su fin. Se habían entregados a otros dioses y rituales paganos para buscar fertilidad y buenas cosechas sin embargo ahora sus hijos serían quitados y sus tierras destruidas. Sus días de felicidad habían terminado y ahora sólo les esperaban días de sufrimiento, dolor y desesperación. Pero sobre todas las cosas habían perdido la gloria y la bendición de su Dios.
A través del juicio de Jehová sobre Israel, el pueblo perdió todo lo que tenía, sus posesiones, sus comodidades, su tierra, su libertad, su identidad, todo lo que Dios les había dado fue quitado de ellos, su humillación pública y destierro fue la cura a su pecado, el juicio de Jehová fue el instrumento de purificación para que Israel entendiera cuán inútiles eran sus ídolos y cuán necio y pecaminoso era prostituirse a ellos. Después de su sufrimiento el pueblo de Israel regresaría a Dios y le buscaría nuevamente.
Como nación y como personas necesitamos entender la seriedad del pecado y sus consecuencias, Dios nos ama de manera ilimitada y precisamente por ello castiga nuestros pecados y trae consecuencias sobre nuestra maldad. Nuestra nación y cada uno de nosotros necesitamos de manera urgente y desesperada evaluar nuestras vidas, reconocer nuestros pecados y arrepentirnos, un país adúltero necesita humillarse, volverse de sus pecados y entregarse a su esposo para serle fiel, una persona que se ha prostituido con otros dioses necesitaba abandonar su pecado y entregarse al único Dios verdadero. Nuestra respuesta al juicio de Jehová determinará nuestro futuro, reconocemos nuestro adulterio y nos arrepentimos como individuos y como nación o seguimos prostituyendo nuestras vidas en las manos de otros dioses, la primera actitud traerá misericordia, perdón y gracia; la segunda juicio, destrucción y calamidad.
3- El amor eterno de Dios y la esperanza de restauración de
Gomer había olvidado sus votos matrimoniales, rechazado a Oseas y se había alejado de su esposo para ir a los brazos de otros hombres, Gomer no solo le fue infiel a Oseas, sino que lo humilló y lo abandonó por completo. A pesar de todo, Dios le pide a Oseas que busque a su esposa, la ame de nuevo y la compre de la esclavitud para que regresara a su casa y restauraran su matrimonio. ¿Cómo podía esperar Dios que Oseas fuera en búsqueda de su esposa que lo había traicionado y voluntariamente lo había abandonado? ¿Cómo podía pedirle Dios al profeta que pasara por la humillación de pagar un rescate por su esposa infiel y traerla de regreso a caso bajo la condición de su fidelidad? Porque este acto sería una representación del amor eterno e incondicional de Dios por su pueblo.
Israel le había sido infiel a Dios y lo había abandonado sin embargo Dios derramaría su amor eterno sobre ellos, perdonaría sus pecados y les daría un nuevo corazón.
"¿Qué haré a ti, Efraín? ¿Qué haré a ti, oh Judá? La piedad vuestra es como nube de la mañana, y como el rocío de la madrugada, que se desvanece." … “se apartaron de mí, contra mí se revelaron, hablaron mentiras contra mí… Y no clamaron a mí con su corazón cuando gritaban sobre sus camas; para el trigo… Y aunque yo los enseñé y fortalecí sus brazos, contra mí pensaron mal."
A pesar del pecado de Israel, el amor eterno de Dios, su gracia, misericordia y compasión se ponen de manifiesto. ¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? "Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos."
El corazón del Señor estaba conmovido por la mandad de su pueblo, pero su compasión se desbordaba sobre sus vidas. La promiscuidad de Israel merecía ser castigada de la peor manera. Sin embargo, la gracia de Dios es el resultado su compasión y misericordia inmerecida, es el resultado de su amor eterno por su pueblo. Dios promete que no destruiría completamente a Israel, a pesar de merecerlo y al mismo tiempo les da un mensaje de esperanza, Él los restauraría, sería nuevamente su Dios y ellos serían su pueblo.
El amor de Dios es más grande que nuestro pecado, su amor es más grande que nuestra infidelidad, su amor es más grande que nuestra rebelión, su amor es más grande que nuestra promiscuidad, su amor es más grande que toda la maldad de la raza humana, el amor de Dios no tiene límites, no importa cuan sucios y pecadores seamos, no importa cuán oscuro sea nuestro pasado si nos arrepentimos y venimos a los pies de Dios, su amor nos cubre y nos limpia de todo pecado. Al igual que el apóstol Juan, todo cristiano debería decir: "Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor. Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos;"
Cristo en el libro de Oseas
De la misma manera en que Oseas pagó un rescate por su esposa infiel, Dios pagaría un rescate por su pueblo adúltero, este rescate sería la sangre de su único Hijo Jesucristo. El sacrificio de Cristo en la cruz del calvario es la mayor muestra de amor de Dios por su pueblo y es el único medio por el cual una esposa adúltera y pecadora puede convertirse en una esposa fiel, santa y sin manchas.
La profecía de Oseas termina con un mensaje de esperanza y restauración para Israel, con un mensaje del amor inagotable de Dios, la única manera para que el pueblo pudiera se perdonado y reconciliado con Dios era por medio del sacrificio del cordero de Dios que tomaría el lugar de los pecadores y pagaría por sus transgresiones. El plan de Dios desde el principio era el perdón de pecado y la reconciliación con su pueblo y para ello era necesario que Jesucristo viniera a este mundo, viviera una vida perfecta, se hiciera pecado por nosotros, fuera sepultado y resucitará al tercer día.
La presencia de Cristo en el libro de Oseas es permanente, Él es el redentor de su pueblo, así como Oseas fue el redentor de su esposa Gomer. Oseas también muestra la posición de Cristo como salvador de su pueblo: “No conocerás pues Dios fuera de mi, ni otro salvador sino a mi” (13:4)
Jn 3:16-18: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios."
El amor de Dios es un amor que desea dar. Es un amor que no está basado en el valor o dignidad del objeto sino en el carácter del que ama. Es un amor en grado sumo. El origen de este amor es Dios mismo. Dios es omnipresente, Él está en todas partes. Dios es omnipotente, Él es todopoderoso. Dios es omnisciente, Él conoce todas las cosas. Pero, por encima de todo, Dios es amor. El amor de Dios es total y eterno, antes de que todo existiera, antes de que tu existieras, ya Dios te amó y aun cuando todo deje de existir, Dios te amará, nunca habrá un tiempo cuando Dios deje de amarte. Dios nos ama de manera tan intensa y tan infinita que nos es imposible entender lo totalidad de su amor por nosotros, pero un día le veremos y entenderemos, pero sobre todas las cosas disfrutaremos de la totalidad de su amor para siempre en su presencia.
Conclusiones:
La tarea de explicar el amor de Dios puede compararse a la del conocido pintor inglés William Morris, quien recibió la comisión de pintar el retrato de la hermosa Jane Burden. Después de un buen rato, Morris escribió sobre el lienzo, volteándolo hacia ella, «No puedo pintarla, pero la amo». Este es el sentimiento cuando los cristianos contemplan el amor de Dios. Nosotros no podemos explicar o entender la magnitud, la grandeza y la profundidad del amor de Dios, pero de algo si podemos estar seguros, Él nos ama y amará para siempre.
Oseas amó a su esposa promiscua, Dios amó a mi yo promiscuo a pesar de no merecerlo. Démosle gloria por su gracia y amor eterno, arrepintámonos de nuestros pecados y vivamos para su gloria.



