Introducción
La navidad es un tiempo para celebrar, una temporada llena de gozo, alegrías y bellos recuerdos. Un tiempo para estar en casa y compartir con la familia, una época para agradecer, recordar con nostalgia y alegría recuerdos del pasado y compartir con nuestros seres queridos. Las luces, los adornos llenos de colores, regalos, comidas y villancicos de navidad hacen de diciembre un mes especial para todas las personas, un tiempo que todo el mundo espera con gran ansia para celebrar.
A pesar de lo hermoso de este tiempo, el verdadero espíritu de la navidad poco a poco se ha ido perdiendo dejándonos en lo que hoy muchos llaman “Las fiestas”, una temporada donde el niño Jesús ya no es el centro de la celebración; una temporada donde la razón de la celebración ya no es lo más importante sino las formas y maneras de celebrar. El nacimiento de Jesús ya no juega un papel protagónico sino las luces, la comida, los adornos, los programas, los regalos, la familia etc.
La razón por lo que esto sucede no tiene nada que ver con el lugar donde vivimos, las tradiciones de nuestros países y ni si quiera con los recursos que contamos, es un problema del corazón humano. Aquellos que carecen de recursos para “celebrar la navidad como es debido” no pueden más que acudir a la queja, imaginándose cuan feliz sería su navidad si tuvieran todo lo que añoran. Mientras que otros, que “teniéndolo todo” se debaten si el próximo domingo veinticinco deben ir a la iglesia o quedarse en sus hogares “celebrando la navidad”. La verdad es que no importa cuál es nuestra situación, si no tenemos nada para celebrar la navidad, nos centraremos en eso; y si tenemos todo lo necesario para hacerlo, también nos centraremos en eso.
En palabras de MacArthur: “… el infinito se volvió finito, el eterno se conformó al tiempo, el invisible se hizo visible y el Sobrenatural se redujo a sí mismo a lo natural. Sin embargo, en la encarnación el verbo no dejo de ser Dios, sino que se volvió en carne humana… y por voluntad propia se abstuvo de hacer un ejercicio independiente de sus atributos.”
¿Cuál es la actitud correcta hacia la navidad? ¿Cuál es el verdadero espíritu de la Navidad? ¿Cuál es la verdadera forma de celebrar la navidad? Si queremos entender cuál es el verdadero espíritu de la Navidad necesitamos ir a las Escrituras. La Biblia presenta un patrón claro en cada una de las personas que de una forma u otra estuvieron relacionados con el nacimiento de Jesús:
Elizabeth: Lucas 1:41-42 Bendita eres tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
María: Lucas 1:46 Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Zacarías: Lucas 1:68 Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su pueblo.
Los ángeles: Lucas 2:14 ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
Los pastores: Lucas 2:20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.
Simeón: Lucas 2: 28-30 él le tomó en sus brazos y bendijo a Dios, diciendo: Ahora el Señor, despide a tu siervo en paz, conforme a tu palabra, porque han visto mis ojos tu salvación.
Ana: Lucas 2:38 Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.
Los sabios: Mateo 2:11 Vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
Cada uno de ellos respondió al nacimiento de Jesús alabando, bendiciendo, agradeciendo, exaltando a Dios, en otras palabras, la respuesta de cada una de las personas que estuvieron relacionadas y entendieron el nacimiento del niño Jesús fue la adoración. No hay nada de malo en celebrar la navidad, en pasar tiempo con nuestras familias, adornar nuestros hogares e iglesias, comprarnos regalos y cantar villancicos; pero, cada una de estas cosas deben estar subordinadas al verdadero espíritu de la navidad: La adoración al niño Jesús. Cada celebración debe estar movida por la adoración al niño que nació para salvar a la humanidad.
El pueblo de Dios celebra la navidad con el único objetivo de adorar al niño Jesús
¿Por qué la navidad se trata de adorar a Cristo? ¿Por qué cada una de nuestras celebraciones deben ser con el fin de adorar al Salvador? La Biblia no solo nos recuerda que esta fue la actitud de cada persona que entendió la verdadera esencia de la Navidad también nos muestra las razones por las cuales ellos lo hicieron y nosotros debemos hacerlo.
1- El nacimiento de Cristo es el cumplimiento de las escrituras.
Lucas 24:44 - Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos
Mateo 1:22 - Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta.
Mateo afirma que el nacimiento virginal de Cristo es el cumplimiento de las profecías de Dios en el Antiguo Testamento. Su nacimiento divino era parte del plan de Dios y el cumplimiento de las profecías divinas. La frase para que se cumpliese es utilizada con frecuencia en este evangelio (2:15, 17, 23; 8:17; 12:17; 13:35; 21:4; 26:54) con el propósito de revelar como Jesús y los eventos relacionados con su vida y ministerio terrenal son el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento.
El evangelista tiene un interés marcado en demostrar que el nacimiento de Cristo no fue algo casual o un evento sin importancia, sino el complimiento de las profecías que se habían pronunciado cientos de años atrás sobre el Mesías, para Mateos este era el cumplimiento del plan de Dios y quería que sus lectores judíos así lo entendieran.
Primero, hace referencia a la genealogía de Cristo, demostrando que provenía de la simiente de Abraham y del linaje real de David, una vez explicado su origen humano, procede a explicar el divino afirmando que su nacimiento era fruto del poder y la obra del Espíritu Santo, su origen divino y sobrenatural es lo que hace este nacimiento tan especial.
El nacimiento de Cristo ese el cumplimiento del plan de redención, el niño que nació en un pesebre iría a la cruz del calvario para pagar el rescate por nuestros pecados. Él daría su vida para salvarnos. No hay mayor muestra del amor y la gracia de Dios. No hay otra respuesta que no sea la adoración a Dios por su amor inagotable y lleno de gracia que permite que en mi corazón el niño Jesús también pueda nacer.
Mateo continúa su argumento haciendo referencia a Isaías 7:14, demostrando como lo dicho por el profeta Isaías poco más de siete siglos atrás ahora se estaba cumpliendo en Cristo. Esta es la primera de una larga serie de profecías a las que Mateo se refiere, más de sesenta pasajes proféticos del Antiguo Testamento son citados (Salmos 130:8, Miqueas 5:2 etc.), con el objetivo de enfatizar como cada profecía es cumplida en Cristo a fin de que sus lectores pudieran verle como el Mesías esperado y pusieran su fe en Él.
Mateo no solo presenta su argumento de manera excepcional, el niño que nació en el pesebre es el cumplimiento de las profecías, Él es el Mesías esperado, también nos da razones para alabar y adorar a Dios:
La identidad del niño Jesús.
Su nacimiento no fue un evento común y sin importancia, es el nacimiento del Mesías. Debemos acercarnos a Jesús y adorarlo por lo que Él es, el Mesías esperado, el cumplimiento de todas las profecías del Antiguo Testamento.
El carácter de Dios. su fidelidad y su veracidad.
Su fidelidad y veracidad, un Dios que cumple sus promesas son razones para adorarle. El apóstol Pablo nos dice que todas las promesas de Dios son en Él sí. Por lo tanto, todas las promesas divinas de salvación, gozo, paz, bendición, provisión, esperanza, perdón, fortaleza son en Cristo sí y se hacen realidad en Él, por medio de su obra. Tenemos un Dios en quien podemos confiar, un Dios que cumple lo que promete, un Dios veraz y fiel y en Él podemos descansar.
La soberanía y el poder de Dios.
Dios está al control de todo lo que sucede y siempre cumple su plan, por eso debemos adorar y bendecir su nombre. Cristo es el cumplimiento de las Escrituras, aún el más mínimo detalle aconteció según había sido anunciado por los profetas. La navidad nos recuerda que Dios tiene un plan y es soberano y todopoderoso para cumplirlo.
Jesús es el Mesías, las promesas de Dios son verdaderas, sus propósitos siempre se cumplen. Sus palabras son dignas de confianza y podemos creer y vivir de acuerdo a ellas. Dios es fiel y eso debe llevarnos a adorarlo en esta navidad y vivir para serles fieles a Él.
2- El nacimiento de Cristo nos muestra al Dios encarnado.
Juan 1:1,14 - En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Mateo 1:23 - He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.
El apóstol Juan comienza su evangelio con una declaración maravillosa, expresando con total claridad la verdad más profunda del Universo; el Dios infinito y eterno se hizo hombre en la persona del Señor Jesucristo. Está gloriosa declaración el verbo se hizo carne es el tema de su evangelio. Juan comienza describiendo la vida de Cristo en la eternidad, toda la gloria y los privilegios que disfrutaba, las delicias y maravillas de estar en la presencia del Padre.
En el primer versículo de su evangelio, Juan resume la deidad de Jesús en tres declaraciones extraordinarias:
En el principio era el verbo
Jesús es eterno, no es un ser creado, sino que existía desde el principio, cuando lo cielos y la tierra fueron creados, Él ya existía. Cristo es el origen de todas las cosas y por medio de Él todo lo que existe fue Creado.
El verbo era con Dios
Jesús disfrutaba de una comunión íntima y profunda con el Padre. Él vivía en la comunión mas estrecha posible con el Padre, y en esa comunión encontraba gozo y deleite supremo.
Juan 17:5 “Ahora pues, Padre, glorifícame tú para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”.
El verbo era Dios
Juan ofrece la declaración más clara y directa en las Escrituras para referirse a la deidad de Cristo, este era completamente divino. Jesús no es un dios o parciamente divino, Él es el único y verdadero Dios.
En el inicio de su evangelio el apóstol declara la divinidad de Jesús, si bien expresa quizás la verdad más profunda del Universo, declarando que Cristo es eterno, describiendo su relación íntima con el Padre y explicando su divinidad; ahora en el versículo catorce hace la declaración más concisa y esclarecedora sobre la humanidad de Jesús. El apóstol comienza hablando sobre la divinidad de Jesús, sus privilegios y bendiciones para que podamos apreciar con total claridad el amor de Cristo en su Encarnación.
El verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.
Jesús asumió la naturaleza humana y vino a vivir entre nosotros. Juan afirma la completa humanidad de Jesús. En palabras de MacArthur: “… el infinito se volvió finito, el eterno se conformó al tiempo, el invisible se hizo visible y el Sobrenatural se redujo a sí mismo a lo natural. Sin embargo, en la encarnación el verbo no dejo de ser Dios, sino que se volvió en carne humana… y por voluntad propia se abstuvo de hacer un ejercicio independiente de sus atributos.”
Jesús se hizo completamente hombre, pero aun así siguió siendo completamente Dios. Como lo expresa el código de Nicea en el año 451 D.C. “… Jesús es perfecto en divinidad y perfecto en humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre, de alma racional y cuerpo; consubstancial al Padre según la divinidad, y asimismo consubstancial a nosotros según la humanidad; semejante a nosotros en todo, pero sin pecado…”
El apóstol Juan no solo presenta una de las verdades más gloriosas e inescrutables para la mente humana, también nos da motivos para exaltar y adorar el nombre de Dios por el maravilloso misterio de la naturaleza de Cristo y la cercanía del Padre:
Por la naturaleza y la humildad del Hijo:
Jesucristo es el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre, Él es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. Él renunció a su gloria y comunión con el padre, se humilló para hacerse como uno de nosotros, ahora nos entiende, se compadece de nuestras debilidades e intercede al Padre por nosotros. Su nombre será exaltado y glorificado, recibirá honra, poder, dominio, autoridad y reinará para siempre en su trono.
Por la cercanía del Padre
Él es un Dios cercano, no un Dios distante que nos creó y se olvidó de nosotros. Toda la esencia de la Navidad es está, Dios acercándose al hombre. Él quiere que le amemos, que le conozcamos que tengamos una relación personal con nuestro Creador. Enmanuel, Dios con nosotros; la navidad es un tiempo para recordar que Dios vino a vivir entre los hombres.
La navidad nos presenta una de las realidades más profundas de este mundo, el verbo se hizo carne, Jesús siendo Dios renunció a la gloria del cielo y al privilegio de la comunión cara a cara con su Padre para habitar entre nosotros y cumplir el plan de redención; esta es la verdadera esencia de la Navidad, Enmanuel: Dios con nosotros, nuestra reacción ante esta realidad no puede ser otra que una verdadera actitud de adoración.
3- El nacimiento de Cristo es el cumplimiento del plan de redención.
Juan 3:16 - Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Mateo 1:21 - Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados
Llamarás su nombre Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados:
La verdadera historia de la navidad comienza en Génesis, cuando Dios crea el universo. Todo lo que Dios había creado era perfecto y maravilloso hasta que el pecado entró al mundo, la desobediencia de Adán y Eva trajeron como consecuencia la muerte, la tierra fue maldita, el hombre fue separado de Dios; el pecado y la muerte ahora reinaban en la creación. Dios necesitaba poner en marcha su plan para redimir a la creación, el mundo necesita un salvador.
Tras la caída de Adán y Eva Dios revela su plan para redimir a la humanidad, en Génesis 3:15 aparece la primera promesa del Mesías que salvaría a su pueblo de sus pecados. Esta promesa es anunciada a lo largo de toda la historia humana por medio de los profetas, todo el hilo conductor de la historia humana nos lleva a la promesa del Mesías.
Adoremos a Cristo en la navidad, que todo lo que hagamos en esta navidad sea con el único propósito de adorar, exaltar, bendecir y engrandecer a Nuestro Dios y Salvador.
El mundo necesitaba que alguien los rescatará de sus pecados, esa persona es Jesús. Él no nació como ninguna otra persona había nacido nunca, nació de una virgen por la obra y el poder del Espíritu Santo. Él es el niño por el cual todas las promesas de Dios son cumplidas, Él es Dios entre los hombres. El no vino solamente para nacer y cumplir las promesas que se habían hecho sobre su vida y ministerio, el no vino solamente para vivir una vida perfecta, sin pecados y obrar milagros, el nació para cumplir el plan de redención y salvar a la humanidad de sus pecados. Él tenía que morir para ser el sacrificio sustitutorio por nuestros pecados, el tenía que morir para pagar el castigo de mis pecados y poder ser perdonado, salvado, regenerado y santificado, para permitirme entrar en una relación correcta con Dios el Padre. Este es el verdadero entendimiento de la Navidad, Dios se encarnó en la persona de Jesucristo cumplir su propósito, la cruz del Calvario, este es el clímax de la gracia y el amor de Dios, esto es la esencia de la verdadera Navidad.
El niño Jesús nació para morir en la cruz del calvario y salvar a su pueblo de sus pecados. Después de morir y cargar con el juicio por el pecado de toda la humanidad, Dios lo resucitó de entre los muertos y lo exaltó hasta lo sumo, lo elevó en gloria donde está sentado a la diestra del Padre, se le dio un nombre que es sobre todo nombre y reinará para siempre y siempre, amén.
El niño Jesús es digno de toda nuestra alabanza y adoración, su obra consumada en la cruz del calvario y el amor del Padre deben despertar en nosotros el deseo de adorar a nuestro Dios por siempre:
La obra consumada del Hijo
Cristo vino a este mundo con el único propósito de cumplir la misión que el Padre le había encomendado, la cruz del calvario. Por su muerte y resurrección nuestros pecados son perdonados. El obedeció al Padre y su obra fue consumada, ahora nosotros podemos ser perdonados y disfrutar de una relación personal con nuestro Creador y Dios.
El amor del Padre
De tal manera nos amó el Padre que estuvo dispuesto a enviar a su único Hijo a morir en la cruz del calvario para darnos salvación. La Navidad es la mayor muestra de amor de Dios hacia los hombres. El amor de Dios es incomparable, es inigualable, es un amor fuera de los límites del entendimiento humano y tuvo su mayor demostración en la cruz del calvario.
El nacimiento de Cristo ese el cumplimiento del plan de redención, el niño que nació en un pesebre iría a la cruz del calvario para pagar el rescate por nuestros pecados. Él daría su vida para salvarnos. No hay mayor muestra del amor y la gracia de Dios. No hay otra respuesta que no sea la adoración a Dios por su amor inagotable y lleno de gracia que permite que en mi corazón el niño Jesús también pueda nacer.
Conclusiones
La navidad es un tiempo para adorar a Dios, todas las personas que estuvieron relacionadas con el nacimiento de Jesús y entendieron lo que estaba sucediendo respondieron alabando, bendiciendo, agradeciendo, exaltando a Dios, ellos entendieron que el verdadero espíritu de la navidad es la adoración. En las Escrituras encontramos infinidad de razones para adorar a Dios en cada navidad.
Cristo es el Mesías y el cumplimiento de las profecías, adoremos a Dios por la identidad del niño que nació, por la fidelidad de Dios para cumplir sus promesas y por su soberanía y poder para llevar a cabo sus planes.
Cristo es el Dios encarnado, verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, adoremos a Dios por la naturaleza del Hijo, él se humilló y se hizo como uno de nosotros, ahora comprende nuestras debilidades e intercede al Padre por nosotros, alabémosle porque Él es Enmanuel: Dios con nosotros.
Finalmente, Cristo es el cumplimiento del plan de redención, adoremos a Dios por la obra consumada del Hijo que nos permite reconciliarnos con nuestro Creador y por el amor inagotable e inigualable del Padre por nosotros.
Adoremos a Cristo en la navidad, que todo lo que hagamos en esta navidad sea con el único propósito de adorar, exaltar, bendecir y engrandecer a Nuestro Dios y Salvador.




