Una exposición de Proverbios 3:5–6
Sermón completo / Recurso bíblico
Este recurso presenta el desarrollo completo de una exposición de Proverbios 3:5–6. También está disponible en una serie de tres artículos para una lectura más breve y progresiva.
¿Prefieres leer este estudio en partes?
¿Dónde descansa tu confianza?
Reconócelo en todos tus caminos
Él enderezará tus veredas
Introducción
A todos nos cuesta vivir sin saber qué va a pasar. Nos gusta tener claridad. Queremos saber cómo va a terminar una situación, qué decisión debemos tomar y si nuestros planes van a funcionar. Nos preocupa si tendremos suficiente dinero, si conservaremos el trabajo, si nuestra familia estará bien. Y cuando no tenemos esas respuestas, muchas veces comenzamos a preocuparnos y a sentir ansiedad.
Sentir temor ante lo que no conocemos no significa, por sí solo, que no confiamos en Dios. Sin embargo, hay una pregunta que necesitamos hacernos: ¿necesito tener el control para poder confiar?
Si puedo entender lo que está pasando, calcular las posibilidades y construir un buen plan, entonces siento cierta seguridad. El problema no está en hacer planes, sino en hacer de ellos el fundamento de nuestras vidas. ¿Qué pasa cuando la vida deja de responder a nuestros cálculos? Cuando aquello que habíamos planeado cambia. Cuando no sabemos cuál será el próximo paso. Cuando simplemente no podemos controlar lo que viene.
¿Quién dirige realmente mi camino?
El libro de Proverbios fue escrito para enseñarnos a caminar en sabiduría. En los primeros capítulos escuchamos a un padre instruyendo a su hijo. Al comenzar el capítulo 3, le dice: «No te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos». No quiere simplemente que el joven acumule información; quiere que la sabiduría penetre su corazón, forme su carácter y determine su manera de vivir.
Pero al llegar a los versículos 5 y 6, encontramos algo muy importante. Toda la sabiduría que el hijo ha recibido no debe producir en él una mayor confianza en sí mismo. Al contrario, debe conducirlo a una dependencia más profunda de Jehová.
Texto: Proverbios 3:5–6
Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
Proverbios 3:5–6
Idea central
Descansa por completo en Jehová, no hagas de tu propio juicio el fundamento de tu vida, reconócelo en todo tu camino y confía en que Él mismo dirigirá tus sendas.
Para seguir el argumento del texto, responderemos tres preguntas:
¿Dónde descansa tu confianza?
¿Cómo se manifiesta esa confianza?
¿Y qué hace Dios?
1. ¿Dónde descansa tu confianza?
Confía plenamente en Jehová y no en tu propio entendimiento
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.
Proverbios 3:5
El padre le escribe a su hijo para que transite por el camino de la sabiduría. En los versículos anteriores le había exhortado a recibir y conservar la enseñanza de tal manera que penetrara su corazón, moldeara su carácter y transformara su manera de vivir. Ahora, la exhortación es a confiar en Jehová y no en su propio entendimiento. Es interesante notar que la enseñanza recibida no debía producir en el hijo una mayor confianza en su propio juicio, sino conducirlo a una dependencia más profunda de Dios. Esta es la exhortación fundamental del pasaje: no hagas de tu propio entendimiento de la realidad el fundamento de tu vida; descansa enteramente en Jehová.
Nuestra confianza debe descansar en Jehová completamente y no en nosotros mismos.
El significado de confianza y el objeto de nuestra confianza
El padre comienza con una exhortación directa: «Fíate de Jehová». El verbo aparece como un imperativo; no es una opción, sino un mandato directo y personal. El hijo debe depositar su seguridad y su dependencia en Jehová porque lo considera digno de confianza.
Aquí es muy importante notar el objeto de esa confianza. El texto no dice simplemente «ten confianza» ni «confía en que todo saldrá bien»; dice «fíate de Jehová». La sabiduría bíblica comienza cuando colocamos nuestra seguridad fuera de nosotros mismos y descansamos en Dios.
Por eso debemos detenernos y preguntarnos: ¿dónde descansa realmente tu confianza? ¿Qué es lo que te da seguridad? ¿Tu trabajo, el dinero, tus relaciones, tu experiencia, tu capacidad para resolver problemas, o Dios mismo?
La confianza bíblica no consiste en estar seguro de lo que va a pasar; consiste en estar seguro de Aquel en quien has confiado.
Piensa en una persona a quien le confías algo importante y, precisamente porque la consideras confiable, puedes descansar sin sentir que necesitas controlar cada detalle. Esa experiencia nos ayuda a entender cómo funciona la confianza, aunque con una diferencia fundamental: las personas pueden fallarnos; Jehová no.
Por eso la verdadera confianza no descansa en que las circunstancias serán como esperamos, sino en el carácter de Dios, en quién es Él y en lo que ha dicho. Confiar en Jehová es depender finalmente de Él y descansar en Él aun cuando no conozcamos ni controlemos el resultado.
El alcance de nuestra confianza
El escritor bíblico, después de establecer en quién descansa nuestra confianza, nos lleva a entender hasta qué punto debe descansar en Jehová nuestra confianza. Quiere que no solo entendamos el objeto de nuestra confianza, sino el alcance de la misma. La expresión «de todo tu corazón» indica de manera clara que la confianza del hijo en Jehová no debe ser a medias, sino con todo su ser interior.
El corazón en la Biblia se describe como el centro interior del ser. Si bien en nuestra cultura la palabra corazón suele asociarse casi exclusivamente con los sentimientos, en el lenguaje bíblico no es solo el lugar donde habitan las emociones, sino el centro integral de la persona: intelecto, voluntad, emociones, conciencia y decisiones. Por lo tanto, Salomón no está hablando de una confianza meramente emocional, sino de una confianza que brota del centro interior de la persona, donde pensamos, deseamos, decidimos y orientamos nuestras vidas.
Es muy importante que notemos la palabra «todo», porque aquí realmente está el énfasis. El texto no dice «confía en Jehová con tu corazón», sino «con todo tu corazón», lo cual hace referencia a totalidad, sin reservas. La confianza bíblica no es parcial, sino completa en cada área de tu ser. La confianza bíblica está fundamentada en Jehová y compromete toda nuestra persona, incluidos nuestros pensamientos, deseos y emociones. Debe expresarse no solo de forma intensa, sino íntegra. Dios demanda una entrega total del centro mismo de nuestra persona.
Tu vida interior, tus pensamientos, tus deseos más profundos, tus decisiones, la orientación de tu vida, cómo vives y qué quieres alcanzar: todo esto debe descansar en Jehová como su fundamento último.
Esto no quiere decir que en nuestra humanidad no tengamos momentos de temor o duda, sino que, aun cuando no entendamos o tengamos miedo, no busquemos otro fundamento para nuestra vida fuera de Dios. Necesitamos recordar en quién hemos confiado y cuán seguro es nuestro fundamento en Dios.
Pablo expresa esta confianza mientras sufre por el evangelio:
Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.
2 Timoteo 1:12
La advertencia
¿Existe alguna parte de mi vida en la que afirmo que confío en Dios, pero me reservo la última palabra, aun por encima de lo que Él ha dicho?
Podemos confiar en Dios para nuestra salvación y, sin embargo, vivir como si nuestro futuro dependiera por completo de nosotros mismos y de nuestra capacidad para controlarlo. Podemos creer que Dios es soberano y, sin embargo, resistirnos a confiar en Él cuando las circunstancias no están saliendo como habíamos planeado. Esta es precisamente la advertencia de Salomón a su hijo: debes confiar de manera íntegra en Jehová, pero ten cuidado de descansar en ti mismo y en tu entendimiento.
En esta última frase, «no te apoyes en tu propia prudencia», está el contraste visible entre la confianza en Dios y hacer de nuestro entendimiento el soporte final de nuestra vida. Este contraste revela un peligro evidente que el escritor bíblico quiere que su hijo reconozca. El verbo «apoyarse» significa recostarse, confiar en algo como soporte, y comunica la imagen de alguien que se recuesta sobre un bastón o una pared para sostenerse. En sentido figurado, quiere decir hacer de algo o alguien tu fundamento o base de seguridad.
El mandato es claro: no te apoyes; no hagas de tu propio entendimiento el soporte final de tu vida.
Salomón advierte de manera deliberada que no debemos apoyarnos en nuestro entendimiento. La idea no es prohibirnos usar nuestro entendimiento, sino advertirnos contra apoyarnos y descansar en él como el fundamento de nuestra vida. La palabra «entendimiento» se refiere a la capacidad de discernir, analizar, comprender y formar un juicio. Durante todo el libro de Proverbios vemos exhortaciones a formar y adquirir sabiduría, conocimiento, discernimiento y prudencia. Sin embargo, la advertencia aquí no es contra el uso de nuestro juicio, sino contra depender de él como la seguridad y autoridad última de nuestras vidas. Nuestra comprensión de la realidad no puede convertirse en el criterio final por el cual juzgamos lo que Dios está haciendo o decidimos cómo vivir. Necesitamos entender que nuestro entendimiento es limitado y está afectado por el pecado. Necesitamos rechazar la autosuficiencia y descansar en Jehová como nuestro fundamento. El mismo padre lo aclara en el versículo 7:
No seas sabio en tu propia opinión.
Proverbios 3:7
Tendemos a confiar en nuestro propio entendimiento porque nos da una sensación de control. Si puedo entenderlo, calcularlo, anticiparlo y construir mi propio plan ganador, entonces me siento seguro. Entonces, ¿qué pasa cuando las cosas comienzan a salirse de mi control? El dinero no alcanza, el trabajo es inestable, llega un diagnóstico inesperado, los planes cambian por completo. Aquí es cuando somos puestos a prueba y descubrimos dónde realmente descansaba nuestra confianza. Y, para sorpresa nuestra, descubrimos que muchas veces descansa más en nuestra capacidad de entender y controlar las cosas que en Jehová.
Implicaciones
Entonces, ¿cuál es la postura correcta? El libro de Proverbios nos llama a adquirir sabiduría y entendimiento, buscar consejos, sopesar nuestras decisiones y hacer planes. Sin embargo, todo esto debe estar subordinado a Dios mismo.
Y aun cuando no alcanzo a ver, no entiendo o creo que mis caminos son mejores, tengo la humildad de decir: Señor, tus pensamientos son más altos que los míos, tus caminos son mejores. Tú eres Dios y en ti puedo confiar. Mi confianza descansa en ti y, cualquiera que sea el resultado final, te alabaré y bendeciré porque tú eres Jehová.
¿Somos capaces de tener esta actitud?
Aplicación
Tómate un tiempo para responder estas preguntas con sinceridad delante de Dios:
Cuando no comprendo lo que Dios está haciendo, ¿sigo descansando en Él o me apoyo en mi propio entendimiento?
Cuando mis planes se frustran, aun en medio del temor, ¿dónde busco mi seguridad: en recuperar el control o en descansar en Dios?
¿Estoy dispuesto a que la Palabra de Dios corrija una conclusión a la que yo ya había llegado?
¿Oro buscando realmente la voluntad de Dios o buscando que Dios confirme lo que ya decidí?
Si somos sinceros con nosotros mismos, reconoceremos que es difícil renunciar a la autosuficiencia, a exigir entender y controlar las cosas para poder confiar. Esa pretensión nos da una falsa sensación de seguridad y control.
¿Cómo navegamos por la tensión de escudriñar, entender y discernir sin convertir nuestra conclusión en la autoridad final? El escritor bíblico nos muestra cómo se expresa esta confianza: «Reconoce a Jehová en todos tus caminos».
2. ¿Cómo se manifiesta esa confianza?
Reconoce a Jehová en todos tus caminos
El primer versículo nos ayuda a responder: ¿Dónde descansa tu confianza? El segundo versículo nos ayuda a entender: ¿Cómo se manifiesta esa confianza? ¿Y qué hace Dios?
Aquí Salomón añade un mandato estrechamente unido al anterior: reconocer a Jehová es la expresión práctica de la confianza, y a este mandato sigue la promesa de la dirección providencial de Dios.
Reconócelo en todos tus caminos.
Proverbios 3:6a
El joven debe aprender a confiar en Jehová al depositar toda su vida en Él y no en su propio entendimiento. El escritor bíblico quiere que el joven entienda que la confianza que descansa plenamente en Jehová se manifiesta de manera práctica, al vivir una vida que reconoce a Jehová y es consciente de Él en cada paso que da.
Ante el peligro de confiar en nosotros mismos, necesitamos reconocer a Jehová en cada área de nuestra vida. Si bien la confianza comienza en el corazón, no se queda ahí; termina gobernando el camino de nuestras vidas.
Reconocer a Jehová, la expresión práctica de la confianza
El verbo detrás de «reconócelo» es el verbo «conocer». En este contexto, implica tener a Jehová en cuenta y vivir conforme a su autoridad. No se limita a saber cosas acerca de Dios: ese conocimiento se expresa en confianza y obediencia. La idea es tenerlo presente. Esto implica atención consciente, reconocimiento activo y comunión continua. No se limita a consultar a Dios por una decisión concreta; abarca todo nuestro modo de vivir. Es vivir conscientes de la presencia de Dios, teniéndole en cuenta y honrándolo en cada decisión.
El alcance de nuestro reconocimiento
El joven no solo debe reconocer a Jehová, sino que debe hacerlo en todos sus caminos. El significado literal del término «camino» es sendero o ruta. Aquí «caminos» representa el curso de nuestra vida: nuestra conducta, decisiones y hábitos. En Proverbios, esta imagen aparece con frecuencia para describir nuestra manera de vivir. Al igual que en el versículo anterior, tanto «corazón» como «caminos» están acompañados por la misma palabra: «todo». Esto es un detalle hermoso. El escritor bíblico quiere ayudarnos a entender la necesidad de rendición total: no hay áreas que debamos excluir.
No podemos confiar en Jehová de todo corazón y al mismo tiempo reservar caminos donde no le damos la autoridad.
Implicaciones
Necesitamos vivir conscientemente delante de Dios. La autosuficiencia y la confianza en el propio juicio florecen cuando vivimos partes de nuestras vidas como si Dios no existiera o no estuviera presente. Por eso la exhortación es a tener presente a Jehová en todas las áreas de nuestra vida. Es imperativo que orientemos toda nuestra vida teniendo presente que vivimos delante de nuestro Señor y bajo su autoridad. De lo contrario, corremos peligro de caer en la trampa de la autosuficiencia.
En medio de la rutina, el trabajo, los estudios, los enredos de la vida y nuestros planes, poco a poco comenzamos a olvidarnos de Dios y a vivir como si no existiera. En las pequeñas decisiones, en los planes aparentemente insignificantes, comenzamos a confiar en nuestro razonamiento y nos parece suficiente, hasta llegar al punto donde nuestra vida está descansando en nosotros mismos sin haberlo notado.
Sin embargo, esto tampoco debería llevarnos al otro extremo. Reconocer a Jehová no significa una búsqueda constante de señales para cada decisión. Tampoco es una fórmula para encontrar guía en mis decisiones: «Si sigo estos tres pasos, entonces sabré con quién casarme, dónde vivir o qué trabajo escoger». La idea es que, en todo el curso de nuestra vida, vivamos conscientes de la presencia de Jehová y actuemos bajo su autoridad y en dependencia de Él. Dios quiere ser reconocido en cada área de nuestra vida: familiar, laboral, financiera, emocional, espiritual. Cada parte de nuestro caminar debe estar rendida delante de Dios.
Aplicación
Reconocer a Jehová es negarnos a vivir cualquier parte de nuestra vida como si Él no existiera o no tuviera derecho sobre ella. Tómate un tiempo para analizar y responder estas preguntas.
¿Hay algún camino de tu vida donde quieres la dirección de Dios, pero no quieres su autoridad?
En tu familia: ¿Reconoces a Jehová solamente cuando necesitas su ayuda, o vives bajo su autoridad en la manera en que amas, hablas, perdonas y sirves?
En tus finanzas: ¿Reconoces que lo que tienes pertenece a Dios, o tu dinero funciona como un territorio independiente?
En tu trabajo: ¿Tu ética depende de quién está mirando, o trabajas consciente de que estás delante de Dios?
En tus planes: ¿Presentas tus planes ante Dios dispuesto a que Él los corrija, o solamente buscas que los bendiga?
En el sufrimiento: ¿Reconoces la mano de Dios solamente cuando las cosas van como deseas, o también cuando Él te corrige de manera dolorosa?
Si Jehová es realmente aquel en quien descansa tu confianza, entonces toda tu vida debe vivirse reconociendo que Él es Dios y sometiéndote a su gobierno. La confianza que llena todo el corazón debe gobernar todo nuestro curso de vida.
Hemos respondido a la pregunta: ¿Dónde descansa tu confianza? Jehová debe ser el objeto de nuestra confianza y en Él deben descansar nuestras vidas. El alcance de esa confianza debe incluir todo el corazón, de manera íntegra y sin reservas. De igual manera, debemos escuchar la advertencia y cuidarnos de hacer de nuestro propio entendimiento el fundamento final de nuestras vidas.
También hemos respondido a la pregunta: ¿Cómo se manifiesta esa confianza? Reconocer a Jehová en todo el curso de la vida es la expresión práctica de la confianza. Debemos vivir conscientes de la presencia de Dios y bajo su autoridad. Ninguna esfera debe quedar excluida: no solo las grandes decisiones, sino todo el curso concreto de la vida.
Entonces, es inevitable que nos preguntemos: si yo dejo de apoyarme en mi propio entendimiento y vivo reconociendo a Jehová en todo mi camino, ¿quién dirigirá entonces mis pasos?
El texto nos responde de manera inequívoca: Él enderezará tus veredas.
3. ¿Y qué hace Dios?
Descansa en su dirección
Hasta ahora hemos visto cómo el joven recibe una serie de responsabilidades muy claras: confía en Jehová, no te apoyes en tu propia prudencia y reconócelo en todos tus caminos. Pero en esta última frase ocurre un cambio importante. Hasta aquí el padre ha descrito la responsabilidad del hijo; ahora la atención cambia de lo que debe hacer el hijo a lo que hará Jehová. El texto dice:
Y él enderezará tus veredas.
Proverbios 3:6b
Nuestra responsabilidad es confiar y reconocer a Jehová; la dirección última del camino descansa en Él.
Él enderezará tus veredas
Ahora Jehová es el agente de la acción. Es Él mismo quien enderezará nuestras veredas. El término «enderezar» tiene el sentido de hacer recto, hacer que una senda vaya por el curso correcto. Por otra parte, la palabra «veredas» tiene un significado muy cercano al de «caminos» en la expresión anterior; nuevamente la imagen es la del curso de nuestra vida. La idea central consiste en entender que Jehová dirigirá tus pasos por el camino correcto.
Por lo tanto, la promesa no consiste en que Dios hará nuestra vida fácil ni en que eliminará todos los obstáculos que encontremos. Tampoco significa que cada uno de nuestros planes terminará exactamente como nosotros esperamos. El mismo capítulo nos recuerda que Jehová también corrige al hijo que ama (Proverbios 3:11–12). La promesa es que Jehová mismo se ocupará de dirigir nuestro camino con su sabiduría y providencia.
Hay algo muy importante que debemos notar: el Dios a quien reconocemos en todos nuestros caminos es también el Dios que se ocupa de dirigir esos caminos. Él no nos llama a reconocerlo para después abandonarnos a nuestra propia capacidad de encontrar la salida. Podemos descansar porque el Dios en quien hemos confiado es también el Dios que gobierna nuestro camino.
El camino recto
En los primeros capítulos de Proverbios aparece repetidamente el contraste entre dos maneras de caminar. Hay caminos rectos y caminos torcidos; el camino de la sabiduría y el camino de la necedad; sendas asociadas con la vida y sendas que conducen a la destrucción. Proverbios 4:11–14, por ejemplo, habla del «camino de la sabiduría» y de las «veredas derechas», en contraste con el camino de los impíos.
Por eso, cuando el padre afirma que Jehová enderezará las veredas del hijo, no está hablando simplemente de ayudarlo a escoger entre dos opciones. Está hablando de la dirección de toda una vida: Jehová conduce al que confía en Él por el curso recto de la sabiduría, en lugar del camino torcido de la autosuficiencia y la necedad.
Implicaciones
Nuestra responsabilidad y el gobierno de Dios
La dirección última de nuestra vida no descansa en nuestra capacidad de controlar cada circunstancia, sino en Jehová. Hay una responsabilidad que nos pertenece y otra que no nos pertenece. Nos corresponde confiar, no hacer de nuestro juicio el fundamento final y reconocer a Jehová en todo nuestro camino. Pero no nos corresponde controlar providencialmente cómo terminará cada circunstancia. Eso pertenece a Dios. Aquí está precisamente uno de nuestros mayores problemas: queremos asumir una responsabilidad que Dios nunca nos dio. Queremos saber cómo terminará todo, controlar cada variable y tener garantizado el resultado antes de dar el siguiente paso. Sin embargo, Proverbios 3:5–6 nos llama a abandonar la pretensión de controlar todo y a caminar sabiamente bajo el gobierno de Dios.
No necesitas controlar el camino para poder confiar en Aquel que lo dirige.
Esto es lo que el escritor bíblico quiere que nosotros entendamos: nuestra responsabilidad es descansar en Jehová y reconocerlo en todos los caminos. El control soberano del resultado final no nos pertenece; le pertenece a Jehová, quien en su providencia y soberanía nos guía para gloria y honra de su nombre y para bendición de su pueblo.
¡Qué promesa tan hermosa, saber que el gobierno último de nuestras vidas está en manos de Jehová! Confiemos en Él, reconozcámoslo en todos los caminos y descansemos en su dirección.
¿Puedes decir que Dios dirige tu camino de esta manera?
Aplicación
Haríamos bien al preguntarnos:
¿Dónde busco mi paz cuando no sé hacia dónde se dirige el camino?
¿Necesito saber cómo va a terminar todo antes de poder confiar en Jehová?
¿Puedo obedecer lo que Dios ya ha dicho aunque todavía no entienda qué está haciendo?
¿Puedo aceptar incluso que el camino que Jehová endereza no sea el camino que yo había diseñado?
Nosotros no podemos ver todo el camino. Nosotros no podemos controlar todas las circunstancias. Nosotros no conocemos el futuro. Pero Jehová sí lo conoce y es soberano sobre todo lo que pasará. Descansemos en esta realidad: no conocemos lo que pasará, pero sí conocemos al Dios que dirige el camino y sabemos que podemos confiar en Él.
Conclusión
Al comenzar nos hicimos una pregunta: ¿quién dirige realmente tu camino? Y después de considerar lo que el padre le dice a su hijo, necesitamos volver a esa pregunta, pero ahora a la luz del texto.
Comenzamos preguntándonos: ¿dónde descansa tu confianza? El texto nos respondió: «Fíate de Jehová de todo tu corazón». Jehová debe ser el objeto de nuestra confianza y debemos descansar en Él de manera íntegra, sin hacer de nuestro propio entendimiento el fundamento final de nuestra vida.
Después preguntamos: ¿cómo se manifiesta esa confianza? «Reconócelo en todos tus caminos». La confianza en Jehová no puede quedarse solamente en una afirmación de nuestros labios. Debe gobernar el curso concreto de nuestra vida. Debemos vivir conscientes de su presencia y bajo su autoridad. No solamente en las grandes decisiones, sino en todos nuestros caminos.
Y finalmente preguntamos: ¿qué hace Dios? «Él enderezará tus veredas». Nuestra responsabilidad es confiar y caminar reconociendo a Jehová, pero la dirección última del camino no descansa en nosotros. Descansa en Él. No nos promete un camino sin dificultades, sino un camino dirigido por su sabiduría y providencia.
Entonces vuelve a hacerte la pregunta: ¿quién dirige tu camino?
¿Tu vida descansa en tu capacidad para entender lo que está pasando? ¿O puedes confiar en Jehová aun cuando el camino no sea exactamente como lo habías diseñado? ¿Qué decisión, hábito o área de tu vida necesitas someter hoy a lo que Dios ha dicho?
Ese es el sentido de la expresión que acompaña nuestro título: Deo Ducente — Dios guiando. No somos nosotros intentando obligar a Dios a seguir el camino que hemos diseñado. Es caminar bajo su gobierno, confiando en que Él sabe mejor que nosotros hacia dónde dirigir nuestra vida.
Así que, cuando no entiendas, confía en Jehová. Cuando tus planes cambien, confía en Jehová. Cuando tengas que tomar decisiones, piensa, busca sabiduría, pide consejo, pero no hagas de tu entendimiento tu fundamento final.
Reconoce a Jehová en todo tu camino y descansa en esta promesa:
Y él enderezará tus veredas.
Proverbios 3:6
Leer la serie en tres partes
¿Dónde descansa tu confianza?
Reconócelo en todos tus caminos
Él enderezará tus veredas



