Este artículo forma parte de la serie ¿Quién dirige tu camino? — Proverbios 3:5–6.
Serie:
Él enderezará tus veredas — Artículo actual
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¿Y qué hace Dios?
Hasta ahora hemos visto cómo el joven recibe una serie de responsabilidades muy claras: confía en Jehová, no te apoyes en tu propia prudencia y reconócelo en todos tus caminos. Pero en esta última frase ocurre un cambio importante. Hasta aquí el padre ha descrito la responsabilidad del hijo; ahora la atención cambia de lo que debe hacer el hijo a lo que hará Jehová. El texto dice:
Y él enderezará tus veredas.
Proverbios 3:6b
Nuestra responsabilidad es confiar y reconocer a Jehová; la dirección última del camino descansa en Él.
Él enderezará tus veredas
Ahora Jehová es el agente de la acción. Es Él mismo quien enderezará nuestras veredas. El término «enderezar» tiene el sentido de hacer recto, hacer que una senda vaya por el curso correcto. Por otra parte, la palabra «veredas» tiene un significado muy cercano al de «caminos» en la expresión anterior; nuevamente la imagen es la del curso de nuestra vida. La idea central consiste en entender que Jehová dirigirá tus pasos por el camino correcto.
Por lo tanto, la promesa no consiste en que Dios hará nuestra vida fácil ni en que eliminará todos los obstáculos que encontremos. Tampoco significa que cada uno de nuestros planes terminará exactamente como nosotros esperamos. El mismo capítulo nos recuerda que Jehová también corrige al hijo que ama (Proverbios 3:11–12). La promesa es que Jehová mismo se ocupará de dirigir nuestro camino con su sabiduría y providencia.
Aquí encontramos algo profundamente reconfortante: el Dios a quien reconocemos en todos nuestros caminos es también el Dios que se ocupa de dirigir esos caminos. Él no nos llama a reconocerlo para después abandonarnos a nuestra propia capacidad de encontrar la salida.
Podemos descansar porque el Dios en quien hemos confiado es también el Dios que gobierna nuestro camino.
El camino recto
En los primeros capítulos de Proverbios aparece repetidamente el contraste entre dos maneras de caminar. Hay caminos rectos y caminos torcidos; el camino de la sabiduría y el camino de la necedad; sendas asociadas con la vida y sendas que conducen a la destrucción. Proverbios 4:11–14, por ejemplo, habla del «camino de la sabiduría» y de las «veredas derechas», en contraste con el camino de los impíos.
A la luz de ese contraste, cuando el padre afirma que Jehová enderezará las veredas del hijo, no está hablando simplemente de ayudarlo a escoger entre dos opciones. Está hablando de la dirección de toda una vida: Jehová conduce al que confía en Él por el curso recto de la sabiduría, en lugar del camino torcido de la autosuficiencia y la necedad.
Nuestra responsabilidad y el gobierno de Dios
La dirección última de nuestra vida no descansa en nuestra capacidad de controlar cada circunstancia, sino en Jehová. Hay una responsabilidad que nos pertenece y otra que no nos pertenece. Nos corresponde confiar, no hacer de nuestro juicio el fundamento final y reconocer a Jehová en todo nuestro camino. Pero no nos corresponde controlar providencialmente cómo terminará cada circunstancia. Eso pertenece a Dios.
Aquí está precisamente uno de nuestros mayores problemas: queremos asumir una responsabilidad que Dios nunca nos dio. Queremos saber cómo terminará todo, controlar cada variable y tener garantizado el resultado antes de dar el siguiente paso. Sin embargo, Proverbios 3:5–6 nos llama a abandonar la pretensión de controlar todo y a caminar sabiamente bajo el gobierno de Dios.
No necesitas controlar el camino para poder confiar en Aquel que lo dirige.
Esto es lo que el escritor bíblico quiere que nosotros entendamos: nuestra responsabilidad es descansar en Jehová y reconocerlo en todos los caminos. El control soberano del resultado final no nos pertenece; le pertenece a Jehová, quien en su providencia y soberanía nos guía para gloria y honra de su nombre y para bendición de su pueblo. ¡Qué promesa tan hermosa, saber que el gobierno último de nuestras vidas está en manos de Jehová! Confiemos en Él, reconozcámoslo en todos los caminos y descansemos en su dirección.
¿Puedes decir que Dios dirige tu camino de esta manera?
Descansar cuando no vemos todo el camino
Haríamos bien al preguntarnos:
¿Dónde busco mi paz cuando no sé hacia dónde se dirige el camino?
¿Necesito saber cómo va a terminar todo antes de poder confiar en Jehová?
¿Puedo obedecer lo que Dios ya ha dicho aunque todavía no entienda qué está haciendo?
¿Puedo aceptar incluso que el camino que Jehová endereza no sea el camino que yo había diseñado?
Nosotros no podemos ver todo el camino. Nosotros no podemos controlar todas las circunstancias. Nosotros no conocemos el futuro. Pero Jehová sí lo conoce y es soberano sobre todo lo que pasará. Descansemos en esta realidad: no conocemos lo que pasará, pero sí conocemos al Dios que dirige el camino y sabemos que podemos confiar en Él.
¿Quién dirige tu camino?
Al comenzar nos hicimos una pregunta: ¿quién dirige realmente tu camino? Y después de considerar lo que el padre le dice a su hijo, necesitamos volver a esa pregunta, pero ahora a la luz del texto.
Comenzamos preguntándonos: ¿dónde descansa tu confianza? El texto nos respondió: «Fíate de Jehová de todo tu corazón». Jehová debe ser el objeto de nuestra confianza y debemos descansar en Él de manera íntegra, sin hacer de nuestro propio entendimiento el fundamento final de nuestra vida.
Después preguntamos: ¿cómo se manifiesta esa confianza? «Reconócelo en todos tus caminos». La confianza en Jehová no puede quedarse solamente en una afirmación de nuestros labios. Debe gobernar el curso concreto de nuestra vida. Debemos vivir conscientes de su presencia y bajo su autoridad. No solamente en las grandes decisiones, sino en todos nuestros caminos.
Y finalmente preguntamos: ¿qué hace Dios? «Él enderezará tus veredas». Nuestra responsabilidad es confiar y caminar reconociendo a Jehová, pero la dirección última del camino no descansa en nosotros. Descansa en Él. No nos promete un camino sin dificultades, sino un camino dirigido por su sabiduría y providencia.
Entonces vuelve a hacerte la pregunta: ¿quién dirige tu camino? ¿Tu vida descansa en tu capacidad para entender lo que está pasando? ¿O puedes confiar en Jehová aun cuando el camino no sea exactamente como lo habías diseñado? ¿Qué decisión, hábito o área de tu vida necesitas someter hoy a lo que Dios ha dicho?
Ese es el sentido de la expresión que acompaña nuestro título: Deo Ducente — Dios guiando. No somos nosotros intentando obligar a Dios a seguir el camino que hemos diseñado. Es caminar bajo su gobierno, confiando en que Él sabe mejor que nosotros hacia dónde dirigir nuestra vida.
Así que, cuando no entiendas, confía en Jehová. Cuando tus planes cambien, confía en Jehová. Cuando tengas que tomar decisiones, piensa, busca sabiduría, pide consejo, pero no hagas de tu entendimiento tu fundamento final.
Reconoce a Jehová en todo tu camino y descansa en esta promesa:
Y él enderezará tus veredas.
Proverbios 3:6
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